sábado 14 de noviembre de 2009

Victor Eremita

"Dejemos que otros se lamenten de que corren malos tiempos; yo me lamento de que corren tiempos mediocres, pues están desprovistos de pasión.
Los pensamientos de las personas son débiles y frágiles como encajes y ellas mismas, patéticas como encajeras. Los pensamientos de sus corazones son demasiado mediocres como para ser pecaminosos.
Tales almas mercantiles cumplen con sus deberes, aunque, eso sí, como los judiós se permiten cercenar la moneda.
Por ello mi alma retorna siempre al Antiguo Testamento. Ahí se siente al menos que los que hablan son seres humanos, ahí se odia, se ama, se asesina a los enemigos, se condena a la propia descendencia y a toda la estirpe;
Ahí se peca."

Fdo: Un nostálgico del que se dice que fue algo chepudo que se hace llamar Victor Eremita.

sábado 26 de septiembre de 2009

Money de Robert Bresson

La última película del inigualable e incomparable Robert Bresson (Money) es una reflexión sobre la moral con la que coincido en todos los aspectos.
También es verdad que coincido en casi todo lo que hace Bresson, es fácil con alguien que adapta a tus autores preferidos (Bernanos, Dostoievski, Tolstói) y de una manera magistral.


La película trata sobre Yvon, un joven que es acusado injustamente de traficar con dinero falso. Esto hará que a partir de su condena se transforme en una persona diferente y cambie su visión sobre la ética.


Algunos fragmentos de la película:
"-¿Se reconoce culpable de estafa y robo?
-Habiéndose dando circustancias especiales en las que probablemente he robado y en nombre de las nuevas ideas donde no hay reglas y todo está permitido, esperaba poder beneficiarme de un no-lugar, o, en caso de ser condenado, escaparme y volver a empezar...

Si la justicia está contra ti, Yvon, en revancha, por tu parte, tienes el derecho natural de ser un hombre como los demás.
Desde que eres consciente de tu ser, de la absurda organización del mundo y de la imposibilidad de ser de otra manera en cualquier lugar, ¿qué es lo que te dicen?
Te dicen: "¡Obedece!, No te mezcles en lo que no te concierne. ¡Espera!, pronto el mundo será feliz".
Pero yo no quiero esperar a la felicidad universal, que creéme Yvon, será terriblemente patética. Yo quiero ser feliz a mi manera, en seguida.
Oh dinero, dios visible, ¿qué es lo que nos harás hacer?

viernes 25 de septiembre de 2009

La tonta petición de prueba por parte del ateísmo

A vuelapluma:
Se oyen muy a menudo frases como: "Si Dios hiciese un milagro creería", "Una cosa es verdad, si Dios existiese, lo que es seguro es que no se manifiesta". Estas frases, normalmente pronunciadas por "progres" que celebran la posibilidad de adquirir la pastilla del día después cual bubaloo o chupachups (aunque no sé si con la edad con la que se puede conseguir dicha pastilla es recomendable comer tanto dulce, también es verdad que algunas tendrán todavía los dientes de leche y no importaría demasiado). Es posible que esta comparación resulte incorrecta e incluso ofensiva, pero sólo por una razón, porque puede que para estas personas que tienen relaciones sexuales antes de aprender la propiedad conmutativa sea más dificil comer dulce que comprar la pastilla (el dulce engorda).
Ese conjunto de personas que usa su tiempo libre subrayando frases de "La Biblia del ateo" (previamente pedida a "Los Reyes"), ensayan delante de su espejo miradas que pretenden ser inteligentes, se ríen, o miran con compasión y lástima a las ancianas que hacen la señal de la cruz, les digo que menos mal que no se puede probar la existencia de Dios.
Estos personajes alucinados y atrapados en la huída de su propio "yo" que jerarquizan sus experiencias vitales y viven del recuerdo y de los planes de futuro no entienden nada, o al menos no entienden que creer es un acto de amor.
Pero claro ellos conciben el amor (y en realidad todo) "a su manera".
Es muy habitual escuchar en muchas de sus conversaciones "esta es mi verdad" mientras cruzan sus brazos para escuchar una réplica igualmente vacua. Es una frase con la que suelen acabar su mensaje, o mejor, su opinión.
Pero, ¿qué es probar? Probar es probar a: a sí mismo, pero sobretodo a sí mismo en tanto que otro.
Se trata (cuando intentamos probar algo) de lograr que el otro concentre sobre su campo de percepción una claridad lo suficientemente intensa como para que gane por proximidad esa región limítrofe que para mí estaba clara, pero para él permanecía en la oscuridad.
Pero en esta tonteria del probar siempre se cae en una paradoja: la prueba sólo se muestra eficaz, o tiene sentido, allí donde no se necesita.
Como señala Gabriel Marcel "probar a no es sino una comunicación entre uno mismo y el otro".
No se piensa que en el momento (imposible) que se demuestre la existencia de Dios, el cristianismo no tendría sentido. El cristianismo se basa en la relación recíproca de amor por parte del que cree a Quien es. Y lo importante es que se nos exige el amor porque antes nos ha sido dado. Somos creados por Amor y tendemos hacia Él. Y el amor no se puede comprar, el amor necesita de la libertad y la libertad desaparecería en el momento en que se de esa supuesta demostración.
Tal vez lo mejor sea dejar a toda esta clase de personas con sus sonrisas de medio lado mientras leen frases tan "ingeniosas" como la del enclenque Woody Allen:
"Si Dios me diera una señal evidente… como hacer un gran ingreso a mi nombre en un banco suizo".
Aquí está la demostración del humor de un hombre que hace videos turísticos y luego los llama películas.


"Con opiniones no se construyen catedrales": Heine

"Verán su cara y llevarán su nombre en la frente. No habrá ya noche, no tendrán ya necesidad de la luz de una lámpara ni de la del sol, porque el señor Dios los alumbrará, y reinarán por los siglos de los siglos" (Ap. 22: 4-5)

lunes 21 de septiembre de 2009

El gran Inquisidor

Con frecuencia vuelvo a aquel fragmento de "Los hermanos Karamázov" donde Iván expone la leyenda del Gran Inquisidor; es el relato más inteligente que jamás he leído y creo que es importante porque supone una reflexión sobre el ser humano y su principal o más significativo atributo: la libertad.
Lo primero a lo que se hace referencia es a la(s) tentacion(es) que sufre Jesús en el desierto.
Recordemos:
"Luego el Espíritu llevó a Jesús al desierto para ser tentado por el diablo. Y después de haber ayunado cuarenta días y cuarenta noches, al final tuvo hambre. El tentador se acercó y le dijo: "Si eres hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en panes". Pero él respondió "Está excrito: No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios"
Luego el diablo lo llevó a la ciudad santa, lo subió al alero del templo y le dijo: "Si eres hijo de Dios, tírate de aquí abajo, porque está escrito: Ordenará que cuiden de ti, que te lleven en las manos para que no tropiece tu pie con ninguna piedra".
Jesús le dijo "También está escrito: No tentarás al señor tu Dios".
De nuevo el diablo lo llevó a un monte muy alto, le mostró todos los reinos del mundo y su esplendor, y le dijo: "Todo esto te daré si te pones de rodillas y me adoras". Jesús le dijo "Retírate Satanás, porque está escrito: Al Señor tu Dios adorarás y a Él solo servirás". Entonces el diablo le dejó y los ángeles llegaron y se pusieron a servirle". (Mt 4: 1-11).

Toda la reflexión que Iván pone en boca del gran Inquisidor gira en torno a la(s) consecuencia(s) de este rechazo de Cristo por aceptar la(s) tentacion(es). Dice el Gran Inquisidor a Cristo en su retorno:
"Juzga, pues, tú mismo quién tenía razón: ¿Tú o aquel que entonces te interrogó? Recuerda la primera pregunta, su sentido era "Tú quieres ir al mundo, y vas con las manos vacías, con cierta promesa de libertad que los hombres, por su simplicidad y depravada naturaleza, no pueden ni siquiera concebir, y que, además, temen con pavor, pues para el hombre y la sociedad humana no existe ni ha existido nunca nada más insoportable que la libertad. ¿Ves estas piedras del desierto árido y tórrido? Conviértelas en panes y detrás de ti correrá la humanidad como un rebaño, agradecido y sumiso, auqnue siempre estremecido por el temor de que retires tu mano y se queden sin pan" Pero Tú no quisiste privar al hombre de la libertady rechazaste la proposición pues ¿cómo puede hablarse de libertad, si la obediencia se compra con pan? Razonaste Tú. Tú objetaste que no sólo de pan vive el hombre, pero ¿sabes Tú que en nombre de ese pan terreno se alzará contra Ti el espiritu de la tierra, luchará y te vencerá, y que todos le seguirán gritando: ¡Quién puede compararse a esa bestia que nos ha dado el fuego del cielo!"
¿Sabes Tú que pasarán los siglos y que la humanidad, con su sabiduría y su ciencia, proclamará que el crimen no existe y que, por tanto, no existe tampoco el pecado, sino que existen sólo seres hambrientos.
Tú les has prometido el pan celestial, pero, repito una vez más ¿puede este compararse con el de la tierra, a los ojos del débil género humano, eternamente depravado y eternamente ingrato? Y si en nombre del pan celestial a ti te siguen miles y decenas de miles de seres humanos ¿qué sera de las decenas de millones que carecerán de fuerzas para renunciar al pan de la tierra al cambio del celeste?"...
Así sigue la gran leyenda del ateo Iván, que se lo narra a su hermano, el monje Aliosha.
Aliosha considera la leyenda de su hermano, en vez de un ataque a Cristo, una alabanza.
Yo pienso igual que Aliosha (aún siendo Iván el único ateo que me ha conseguido poner los pelos de punta y aplaudir sus argumentos) porque sabe lo que significa el rechazo Cristo en el desierto.
Sabe que significa la libertad, y sabe que este atributo es el único necesario para que de el Amor.
Cristo rechaza a Satanás, rechaza la(s) tentacion(es) para dar la posibilidad al hombre de amar, de poder llevar a la práctica el sentimiento que da sentido a nuestra vida.

Como conclusión volvamos a una palabras de san Pablo, que el gran Zvyagintsev recoge en su excelente película "Izgnanie":
"Aunque hable las lenguas de los hombres y de los ángeles, si no tengo amor, no soy más que una campana que toca unos platillos que resuenan. Aunque tenga el don de profecía y conozca todos los misterios y toda la ciencia, y aunque tenga tanta fe que traslade las montañas, si no tengo amor, si no tengo amor no soy nada. Aunque reparta todos mis bienes entre los pobres y entregue mi cuerpo a las llamas, si no tengo amor de nada me sirve.
El amor es paciente, es servicial; el amor no tiene envidia, no es presumido ni orgulloso; no es grosero ni egoísta, no se irrita, no toma en cuenta el mal; el amor no se alegra de la injusticia; se alegra de la verdad. Todo lo excusa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo tolera. (1 Cor: 13: 1-7).


Dice Pozdnyshev "Es fácil enterarse de la cantidad de hierro y de la clase de metales que contienen el sol y las estrellas. En cambio ¡Qué difícil resulta saber lo que oculta nuestra porquería!".

miércoles 16 de septiembre de 2009

El espejo

Anoche mientras revisionaba "El Espejo", una de las mejores películas de Tarkovskij, y por consiguiente una de las mejores de la historia del cine, congelé la pantalla en uno de esos múltiples recuerdos o recuerdos de recuerdos de Margarita Terekhova, tal vez metamorfoseada ,o no, en uno de los personajes femeninos dostoievskianos con los que se la compara (Lebiadkina), o directamente se la nombra como tal (momento en el que se hace llamar Petrovna).
Recordaba mientras veía la película el pensamiento del director ruso sobre lo que debe ser el arte y más en concreto el cine. El arte como ansia eterna e incansable de lo espiritual.
"El espejo" en realidad es un canto a la espiritualidad del hombre, a su inmortalidad (recordemos las voz en off que nos lee poemas del padre del director; por ejemplo: "No hay que temer a la muerte ni a los setenta ni a los diecisiete... Sólo hay luz y realidad, no hay oscuridad ni muerte en este mundo, ya estamos todos en la costa del mar. Soy de los que recogen las redes cuando en cardumen viaja la inmortalidad. Vivid en la casa y la casa existirá. LLamaré a cualquiera de los siglos, entraré en él y en él construiré mi hogar. Por eso a una misma mesa vuestros hijos y a vuestras esposas conmigo están y es una para el nieto y el abuelo: El futuro se consumará y si mi mano levanto los cinco rayos con vosotros quedarán. Cada día del pasado yo sostuve con mis clavículas y mi voluntad, medí el tiempo con cadena de apear y lo atravesé como si fuera el río Ural. Mi siglo a mi talla escogía. Íbamos al sur, pendía el polvo en la estepa. La hierba malolía, el grillo traveseaba, tocaba las herraduras con su antena y predecía mi muerte, como un monje, presagiaba. Até mi destino a la silla de montar. Y ahora estoy en los futuros siglos y me levanto cual niño en los estribos. Me basta con mi inmortalidad para que de siglo en siglo mi sangre corra. Por un rincón con lumbre y bondad pagaría de buen grado con mi vida, mas su aguja voladora como a un hilo me lleva por el mundo a toda costa".
Tarkovskij en su maestría me recuerda la diferencia entre el teatro y el cine.
El teatro es el arte del instante, de lo efímero y el cine es el arte de lo eterno.
El cine fija el tiempo de forma táctica.
"El espejo", también es el ejemplo perfecto del sentido que tiene el cine para el director:
"El colocar al hombre en un espacio ilimitado, el hacer que se funda con una masa inmensanmente grande, directamente junto a él, y con hombres que pasan, alejados de sí, el ponerle en relación con todo el mundo: ¡ése es precisamente el sentido que tiene el cine!" ("Esculpir en el tiempo").

Mientras pensaba en esas palabras tan honestas y claras: "el arte como ansia eterna e incansable de lo espiritual" empecé a pensar en el por qué de ese alejamiento del hombre contemporáneo de esta concepción del arte, o si no del arte, del hombre como tal. Pensé en algo tan simple y a la vez complejo; pues casi siempre las preguntas más simples son las más complicadas de responder.
Me pregunté ¿qué es la felicidad?
Para mí esta pregunta es la más importante y más básica que se debe hacer el hombre y en el momento en que no sea capaz de darle respuesta su vida carecerá de sentido, pues se verá privada de un fin a través del cual explicarla.
Esto les parecerá rídiculo y desfasado a todos aquellos relativistas que, atrapados en su existencia estética y en la sobrevalorización del instante, entienden la vida como un onanismo continuo en el que la herramienta indispensable para su placer es una diarrea verbal, que sólo tiene como objeto el aplauso de un público, que tan solo sueña con estar en la situación del incontinente verbal alguna vez en su vida.
Pero a todos estos no me dirijo, a estos les dejo con sus aplausos comprados con palabrería vacua y efímera. Lo mismo digo para los nihilistas (aunque no se diferencian demasiado de éstos). Como dijo Chesterton a los que quieren la nada la nada les doy.

Al congelar la pantalla y pensar en qué es la felicidad recordé algo que escribe Kierkegaard en "Temor y temblor".
Una reflexión que para mí es esencial para que el ser humano comprenda y consiga la felicidad y muy afín a lo que Tarkovskij plasma en "El espejo":

"Si no existiera una conciencia eterna en el hombre, si como fundamento de todas las cosas se encontrase sólo una fuerza salvaje y desenfrenada que retorciéndose en oscuras pasiones generase todo, tanto lo grandioso como lo insignificante, si un abismo sin fondo, imposible de colmar, se ocultase detrás de todo, ¿qué otra cosa podría ser la existencia sino desesperación? Y si así fuera, si no existiese un vínculo sagrado que mantuviera la unión de la humanidad, si las generaciones se sucediesen unas a otras dle mismo modo que renueva el bosque sus hojas, si una generación continuase a otra del mismo modo que de árbol a árbol continúa un pájaro el canto de otro, si las generaciones pasaran por este mundo como las naves pasan por el mar, como el huracán atraviesa el desierto: actos inconscientes y estériles; si un eterno olvido siempre voraz huciese presa en todo y no existiese un poder capaz de arrancarle el botín ¡cuán vacía y desconsolada no sería la existencia! Pero no es éste el caso, y Dios que creó al hombre y a la mujer...
¡No! No será olvidado quien fue grande en este mundo, y cada uno de nosotros ha sido grande a su manera, siempre en proporción a la grandeza del objeto de su amor. Pues quien se amó a sí mismo fue grande gracias a su persona, y quien amó a Dios due, sin embargo el más grande de todo.
Cada uno de nosotros perdurará en el recuerdo, pero siempre en relación a la grandeza de su expectativa: uno alcanzará la grandeza porque esperó lo posible y otro porque esperó lo eterno".




miércoles 9 de septiembre de 2009

La repetición

Esta entrada es una contestación al pertinente comentario de Ernesto Castro (en la entrada en la que hablo de la "Sola Scriptura") .
"la tradición protestante ha sentado las bases de la hermeneutica, esto es, el origen de la multiplicidad de interpretaciones"
Estoy totalmente de acuerdo con lo que dices de Lutero y el arma de doble filo; por eso mismo pienso que es interesante que el catolicismo ejerca una reinterpretación; porque creo que en ese sentido la jerarquía eclesiástica es algo positivo.
Con respecto al estatismo medieval; evidentemente no me refería a que fuese una época congelada. Es obvio; el tiempo pasaba y no se tenía la idea de vivir en un eterno presente, o mejor dicho, en un eterno instante. Lo que yo hacía era una dicotomía entre el progreso y el concepto cristiano-medieval de éste.
Kierkegaard tiene una reflexión muy interesante en este sentido, en "La repetición":
"La repetición es la nueva categoría que es preciso descubrir. Cuando se tiene conocimiento de la moderna filosofía y no se desconoce totalmente la griega, se comprende con facilidad cómo esta categoría viene a declarar claramente la relación entre los eleatas y Heráclito, y cómo la repitición es propiamente lo que por error ha dado en llamarse mediación (La repetición es justamente todo lo contrario de la mediación y, en consecuencia, la categoría que expresa de modo global, la más absoluta oposición al sistema de Hegel, cuyo nervio, puramente lógico, era la "Vermittelung" operada por la síntesis de los contrarios, a costa del mismo principio de contradicción). Con respecto a esto (aunque me alargue) es importante enlazar con otra reflexión, en un gran paréntesis, del danés en otra obra "El concepto de la angustia":
("El instante es considerado por Platón de una manera puramente abstracta. Si queremos orientarnos en la dialéctica del instante, es preciso partir de la idea de que éste es el no-ser enfocado a la luz de la categoría del tiempo. El no-ser ocupó a la filosofía antigua más que a la moderna. Los eleatas lo concibieron ontológicamente de tal manera que todo lo que se afirmaba del no-ser solamente venía enunciado por el contraste: sólo el ser es. Siguiendo el punto de vista propedéutico-metafísico, se llegó a formular el siguiente principio: quien enuncia el no-ser no dice absolutamente nada...
Finalmente los sofistas utilizaron el no-ser en las esferas prácticas, de suerte que con ello quedaban anulados los conceptos morales, absolutamente todos: el no-ser no es, ergo todo es verdadero..., todo es bueno, no hay engaño, etc., etc. Contra esto combate Sócrates en muchos de los diálogos...
La filosofía griega y la filosofía moderna se instalan del modo siguiente: todo gira en ellas movido por el afán de que el no-ser llegue a existir; puesto que eliminarlo y hacerlo desaparecer se estima que sería una cosa demasiado fácil. En cambio, la perspectiva cristiana se sitúa en esta posición: el no-ser existe en todas partes como la nada de que fueron hechas las cosas, como apariencia y vanidad, como pecado, como sensibilidad alejada del espíritu, como temporalidad olvidada de la eternidad; y, en consecuencia, importa muchísimo quitarlo de en medio para que aparezca el ser. Sólo en esta dirección se consibe con exactitud histórica el concepto de redención, tal como el cristianismo lo ha traído al mundo. Si se consibe en la dirección contraria (partiendo el movimiento de que el no-ser no tiene existencia), entonces queda la redención como evaporada y puesta del revés.
A pesar de todo, el instante sigue siendo una sorda abstracción atomística, que tampoco queda aclarado una vez que se lo ignora. Ahora bien, si la Lógica ha de declarar sin ambages que no está en su poder la categoría de la transición (y si la tuviera, sería de todo punto necesario que dicha categoría encontrase un lugar en el sistema mismo, aunque, por otra parte, también actuase en el sistema), ello viene a significar bien claramente que el instante pertenece a las esferas históricas y a cualquier saber que se mueva dentro de un supuesto histórico. Esta categoría es importantísima para trazar los límites que nos separan de la filosofía del paganismo, e igualmente de toda especulación pagana dentro del mismo cristianismo.
Lo presente
(y esto recuerda a mi entrada sobre el corto sobre el tiempo de Schlondorff) oscila incesantemente entre tres significados: lo presente, lo eterno y el instante. Este ahora está situado entre el era y el será y la unidad no puede saltarlo cuando avanza desde lo pasado a lo futuro.
Sólo con el instante puede dársele a la eternidad su importancia. Se logra al hacer que la eternidad y el instante se conviertan en dos contraposiciones extremas, mientras que de ordinario y conforme a la herejía dialéctica vienen a significar lo mismo. Por eso hay que afirmar catégóricamente que sólo con el cristianismo empiezan a ser comprensibles tanto la sensibilidad como el tiempo y el instante, precisamente en cuanto sólo se torna esencial la eternidad).
Según Kierkegaard los griegos ponern fuera de juego a Hegel (literalmente dice "dándole jaque mate".
En "La repetición", Kierkegaard trata de manera bastante autobiográfica la historia de un amante que está atrapado en la "existencia estética"; trata de la imposibilidad de que dentro de la existencia estética se pueda encontrar el verdadero amor (la repetición), el hombre de la obra es un romántico que se deleita en su propia melancolía y no es capaz de aguantar la repetición.
Dice Kierkegaard: "Cuando se afirma que la vida es una repetición, se quiere significar con ello que la existencia, esto es, lo que ya ha existido, empieza a existir ahora de nuevo. Si no se posee la categoría del recuerdo o la de la repetición, entonces toda la vida se disuelve en un estrépito vano y vacío. El recuerdo representa la concepción pagana de la vida y la repetición es la concepción cristiana. La repetición es el interesse de la metafísica, pero al mismo tiempo es el interés en el que la metafísica naufraga. La repetición es la solución de toda concepción ética; la repetición es la condición sine qua non de todo problema dogmático.

lunes 7 de septiembre de 2009

La posible reinterpretación del lema "Sola Scriptura" en un contexto puramente católico

Es una pena que la Iglesia se viese separada a partir del siglo XI entre orientales y occidentales (católicos-ortodoxos). La rama ortodoxa es una rama que desde mi punto de vista no establece una verdadera separación con respecto al catolicismo; sólo algunas pequeñas diferencias, pero la relación es siempre cordial y los ortodoxos no rechazan, en absoluto, o mejor dicho absolutamente, al papa.
Tal vez dentro de las diferencias entre ortodoxos y católicos la más relevante sea la cuestión del poder. Algo en lo que coincido más con ortodoxos que con católicos. Se trata sobre el poder temporal:
La Iglesia Ortodoxa no admite el poder temporal de la Iglesia. En la Iglesia Romana tal doctrina es dogma de fe.
Hay que decir que Jesucristo dice en el Santo Evangelio que su Reino no es de este mundo (no es un reino temporal).

En cuanto al protestantismo la (re)conciliación es más complicada. De cualquier manera rescato una de las pocas ideas que el señor Lutero defendía, aunque no rescatándola a la manera que él lo hacía. Me parece importante el lema "Sola Scriptura". Con esto no me desmarco de la tradición católica, como lo hizo el hereje de la Santa Iglesia Católica, pues yo no discuto en absoluto la autoridad papal. Pero lo que defiendo es que en el momento en que se empiece a relativizar la Escritura, el cristianismo estará perdido; pues cada uno dirá lo que él cree y la Verdad de Jesús se verá afectada por la opinión de cada individuo. Lo que un cristiano defienda, tiene que ser lo que Cristo enseñó, si no, no es cristiano.
Por cierto, tampoco me gusta la idea del progreso digamos que esta idea es lo que yo interpreto como el cáncer, la enfermedad de nuestra época y es algo que no puede llegar jamás a la religión y menos a la cristiana. El progreso es una idea basada en la ridiculez mundana de una interpretación del tiempo en el que se sobrevalora el instante. Es decir, es lo contrario a lo que defiende el cristianismo. Una idea eterna e inmutable. El cristianismo no puede progresar, es estático. Este es el carácter de la Verdad.El progreso es como un enfermo que cree que cambiando de posición se curará, pero no sabe que su problema no es la posición, sino su estado.Eso es lo que me gusta de la E.Media, que es una época casi estática.
Publico la entrada por algún que otro hipócrita que se considera cristiano y no rechaza o incluso apoya una supuesta idea de "guerra justa", expresión ,que ya en sí misma, es ridícula. (Un ejemplo de esto es el perturbado y rídiculo Bush).
También lo hago con una actitud de apoyo total y absoluto a la unión y diálogo de todas las ramas del cristianismo; pero jamás renunciando a la Escritura.
Es muy perjudicial que personas que se denominen "cristianas" defiendan la guerra, pues eso es traicionar al mensaje de Cristo y ayudar para que esta época siga negando al cristianismo; no por su mensaje, sino por sus falsos mensajeros.